SOESGYPE MISIONES participó de plenario nacional por discusión en paritarias y jornada nacional de paro del 25 de septiembre

Esta semana, miembros de nuestra Comisión Directiva junto al Secretario General del SOESGyPE Misiones, Gerónimo Sanabria; participaron de un plenario de delegados convocado por la FOESGRA donde se trataron dos temas: cual será el reclamo salarial cuando se discuta la cláusula de ajuste y la adhesión a la medida de fuerza del próximo 25 de septiembre.

En ese plenario, el Secretario General del gremio de los trabajadores, Carlos Acuña, fue claro al referirse a los porcentajes con los cuales comenzarán en los próximos días las reuniones paritarias entre la entidad gremial y cada una de las federaciones estacioneras.

“No podemos pedir menos de 2 o 3 puntos por encima del cálculo oficial del Ministerio de Economía hasta fin de año”, informó y por ende, dejó en claro que la cifra inicial de la discusión estará en torno al 24 o 25 por ciento de aumento de sueldo adicional al porcentaje ya acordado para el período, entre septiembre de este año y marzo del año próximo.

Carlos Acuña, titular del SOESGYPE y FOESGRA y triunviro de la CGT en una reunión con compañeros del interior del país, en la previa al plenario de delegados

En referencia a la reacción de los empresarios ante este piso pretendido por el gremio, el sindicalista advirtió que “las naftas subieron lo suficiente para que tengan el margen que necesitan para aumentarle los haberes a sus empleados” dejando así plantada la posición de cara a los próximos encuentros.

Recordó que “el precio de la nafta solamente importa al trabajador en el sentido de su relación con la suba de los artículos de primera necesidad, los cuales son la principal preocupación del empleo en una Estación de Servicio”.

En su carácter de Secretario General del Triunvirato de la CGT, Acuña ratificó el paro del 25 de septiembre y la participación de sus delegados en la medida de fuerza, al tiempo que reiteró que “no habrá expendio de combustibles durante toda esa jornada”.

La difícil situación que atraviesa el pueblo argentino, con la perspectiva del endeudamiento que compromete a generaciones futuras, convoca a construir los espacios de lucha más amplios posibles. Y por eso se llama a construir el paro nacional como parte de un plan de lucha para frenar el ajuste.

Precios que no ceden

Ya nos hemos acostumbrado -y no nos sorprende- que los combustibles aumenten dos o tres veces por mes. No es un dato auspicioso, lo sabemos los trabajadores argentinos que somos quienes le ponemos el hombro y la billetera al ajuste, a costa de ir sacrificándonos más, cada día que pasa.

El ajuste se hace sentir. En el colectivo, en la cola del supermercado se escuchan los comentarios y el enojo de la gente porque hay que seguir recortando las compras; porque el dinero no alcanza.

Pero mientras los precios de todos los productos necesarios para la vida crecen igual que los combustibles, nuestros salarios están anclados y a esta altura desfasados respecto del costo vida.

Los precios de los combustibles estaba establecido que aumentarían según la Ley 27430, que fijó incrementos para marzo, junio, septiembre y diciembre; pero como la referencia es el dólar, no paran de subir, y dichos precios arrastran a la suba, los costos del resto de la cadena de productos y servicios. El aumento en en las naftas, que se viene repitiendo al inicio de cada mes, impacta directamente en el costo logístico de todos los productos.

Vale mencionar que los precios de las naftas en el país van atados a la cotización internacional del petróleo. Desde octubre de 2017, cuando el Gobierno nacional autorizó la liberación del precio de los combustibles, no paran de aumentar.

El litro de Premium de YPF en la ciudad de Posadas se encareció en lo que va del año más del 70% y en algunos surtidores, en Misiones ya supera los $ 45. A la par nuestros salarios no paran de depreciarse.

 

Mientras nos hablan de valores de equilibrio para equiparar los precios internos con el del petróleo que tiene precio internacional y que subió a casi el doble, nuestros sueldos quedaron anclados.

A esa situación hay que sumar la posición política del gobierno nacional como mediador de las paritarias, que pisó o puso techo a las paritarias, acomodando hacia abajo los ingresos, para de esa forma enfriar la economía y la inflación a costa del achique de nuestros salarios, pero debemos ser firmes en las renegociaciones, vía cláusula gatillo.

No debemos olvidar que por paritarias este año logramos un incremento del 15% a partir de mediado de año y las proyecciones de inflación para todo el 2018 se estima en el orden del 48%; cuando la engañosa previsión del gobierno nacional nos obligaba a discutir no más del 15%.

Desde la salida del “cepo” en 2015, el dólar subió 110% en 2018. Y hasta agosto de 2018 el dólar se encareció 110,3%, en tanto que, si tomamos los últimos doce meses, se encareció 125,3%.

Pasamos de un dólar de $17,66 a fines de agosto de 2017 a los 40 pesos en la actualidad. Y lo peor es que algunas estimaciones de consultores financieros privados ubican en torno a los 56 pesos por dólar para fines de 2018. Y toda esa volatilidad o fragilidad del sistema financiero, repercute y causa estragos en los sectores asalariados por el traspaso de la devaluación a los precios.

Nuestro análisis muestra que el aumento de más del 70% en el precio de los combustibles, más allá de la explicación de que el costo de los mismos como derivados del petróleo están atados al precio internacional del barril, ya alcanza con creces los valores de producción.

Sin embargo, considerando que solo en la última semana el precio del dólar avanzó 20%, se espera a futuro un mayor aumento de la nafta, ya que los combustibles están directamente atados al precio del dólar.

Para hacer sus cálculos, las empresas toman en cuenta la incidencia del precio internacional del barril de petróleo Brent, la cotización del dólar, los precios internos de los biocombustibles y los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono. Pero sin ningún lugar a dudas, los aumentos en los precios de los combustibles meterán más presión a la inflación, que este año ya se espera se acerque al 45 o 48 %, según las estimaciones privadas.

“Los trabajadores perdimos en 2016 más del 10% del poder adquisitivo, al año siguiente, se perdió otro 6 o 7%. Y este año tenemos a la vista un 42% de inflación con un 15, 20 o 25% de aumento salariales”. Sobre la situación económica, Acuña manifestó que la crisis cambiaria afecta a todo el país y que “la clase social alta también se está quejando” por la situación económica. “Toda la gente está mal”, aseveró.

Gerónimo Sanabria manifestó que el principal eje de trabajo de su gestión se centra en trabajar para garantizar el sostenimiento del nivel del poder adquisitivo de los sueldos, y en un contexto muy imprevisible lo que es claro es que “la inflación superó ampliamente todas las previsiones, y por eso es necesario que la jornada nacional de protesta del 25 de septiembre debe ser ejemplificadora. En Misiones vamos a protestar y “no habrá expendio de combustibles durante toda esa jornada”.